Centro Eros Sexual

Acción por la salud sexual de las mujeres

Por: Yazmín Vilchis García

La identidad sexual es un aspecto significante e integral de la personalidad, la sexualidad juega un rol esencial en cómo nos sentimos con nosotras mismas, cómo nos relacionamos con las otras y viceversa.

La salud sexual de las mujeres, es importante para el bienestar emocional y físico. Pero para lograr una vida sexual satisfactoria se necesita autorreflexión y comunicación franca contigo y con tu pareja, si la tienes. Aunque hablar de sexualidad puede ser difícil, es un tema que vale la pena abordar.

Mucha gente piensa que el deseo físico del cuerpo de tener sexo motiva la actividad sexual, lo que lleva a la excitación sexual y, luego, al orgasmo. Aunque esto puede ser cierto para algunas mujeres, no es necesariamente cierto para la mayoría de las mujeres.

Diferentes factores ayudan a muchas mujeres a sentirse excitadas y a desear tener sexo, y diferentes factores disminuyen el deseo.

La satisfacción sexual es diferente para cada una. Muchos factores influyen en la respuesta sexual, incluso cómo te sientes con tu pareja, cómo te sientes contigo misma, tu salud y tu educación religiosa y cultural.

Si te preocupa tu vida sexual, o simplemente quieres encontrar formas de mejorarla, el primer paso es conocerte, explorarte, tocar y reconocer tus propias sensaciones y si tienes una pareja, hablar con apertura y comunicarle tus gustos, deseos, fantasías.

La salud sexual es la experiencia del proceso permanente de consecución de bienestar físico, psicológico y sociocultural relacionado con la sexualidad.

 La salud sexual se observa en las expresiones libres y responsables de las capacidades sexuales que propician un bienestar armonioso personal y social, enriqueciendo de esta manera la vida individual y social.

 No se trata simplemente de la ausencia de disfunción o enfermedad o de ambos.

Pero, ¿Qué es la salud sexual, entonces? ¿tienen algo que ver el erotismo y los vínculos afectivos?

Salud sexual

Cuando hablamos sobre la salud sexual, podemos definirla como la experiencia en un proceso permanente  de bienestar físico, psicológico y sociocultural relacionado con la sexualidad.

No se trata simplemente de la ausencia de disfunción o enfermedad o de ambos.

La salud sexual se observa en las expresiones libres y responsables de las capacidades sexuales que propician un bienestar armonioso personal y social, enriqueciendo de esta manera la vida individual y social.

Aunque podamos simplificarlo así, es importante comprender que dentro de la salud sexual se encuentra el EROTISMO y los VINCULOS AFECTIVOS.

El erotismo podemos entenderla como la capacidad humana de experimentar las respuestas subjetivas que despiertan las reacciones físicas percibidas como deseo sexual, excitación sexual y orgasmo, y, que por lo general, se identifican con placer sexual.

El erotismo se construye tanto a nivel individual como social con significados simbólicos y concretos que lo vinculan a otros aspectos del ser humano.

 Así que cuando hablamos del vínculo afectivo, podemos reconocer que  es la capacidad humana de establecer lazos con otros seres humanos que se construyen y mantienen mediante las emociones.

El vínculo afectivo se establece tanto en el plano personal como en el de la sociedad mediante significados simbólicos y concretos que lo ligan a otros aspectos del ser humano.

La sexualidad está circunscrita por un contexto histórico y cultural concreto y, por ende, está determinada por costumbres, tradiciones y valores y ella, a su vez, repercute en estos.

Su desarrollo pleno depende de la satisfacción de las necesidades fundamentales del ser humano, tales como el deseo de contacto, intimidad, expresión emocional, placer, ternura y amor. El amor representa una clase particularmente deseable de vínculo afectivo.

Preocupaciones relacionadas con la salud sexual

En nuestra vida cotidiana nos podemos encontrar con condiciones que pueden afectar nuestra salud sexual, pero estas muchas veces no son comunicadas, no se expresan por miedo, vergüenza o culpa, el miedo al contagio, la soledad, momentos de ansiedad y de tristeza, el estar encerradas…

Los problemas de salud sexual provienen de situaciones, ya sea en un individuo, una relación o en la sociedad, que exigen la adopción de medidas concretas que permitan la identificación, prevención y tratamiento de dichos problemas y, finalmente, su resolución.

La salud sexual es un concepto de gran amplitud. Toda medida y estrategia destinada a su logro y mantenimiento debería permitir el mejoramiento de la salud y, por consiguiente, el mejoramiento del bienestar personal y de la sociedad, además de un enfoque integral destinado a mejorar la salud.

En este sentido, de manera conjunta, donde lo personal es político, es importante estar al pendiente y promover acciones que nos beneficien en nuestra salud sexual como mujeres; podemos iniciar reconociendo nuestras propias necesidades, gustos, placeres, emociones en cuanto a nuestra sexualidad.

Por una cuestión cultural, aprendida, muchas mujeres puede estar motivada a tener sexo para sentirse cerca de su pareja o para mostrar sus sentimientos, sin embargo, lo que se podría hacer es expresar estas necesidades, llevar lo que nos sucede a un diálogo.

Hablar de tus necesidades sexuales puede facilitar el encuentro contigo misma, resolver tus dudas, reconocer tus limitaciones y si estás en pareja, propiciar el acercamiento entre ustedes, promoviendo así la satisfacción sexual mutua.

Es importante empezar con una misma, porque si no existimos para nosotras, es imposible existir para las demás personas. Así que te comparto estos quince hábitos para accionar y mejorar tu salud sexual:

1.- Hacer ejercicio con regularidad

Al practicar ejercicio experimentaremos una mejoría emocional y, este estado de bienestar y satisfacción, seguramente aumentará la libido. Además, el ejercicio regular mejorará la condición física, lo que ayuda a disfrutar más.

2. Dejar el tabaco

El tabaco afecta los flujos sanguíneo, adelantando el envejecimiento prematuro de sus arterias, lo que quiere decir que interfiere con nuestro proceso físico, donde nuestro cuerpo se excita, como la erección de pezones, labios, todo nuestro cuerpo se vuelve más sensible al tacto y nuestra vulva se dilata, la vagina se humedece (porque en sus paredes aumenta la irrigación sanguínea así como su lubricación).

3.- Tener una dieta equilibrada

Es importante llevar una dieta saludable y equilibrada para conseguir un nivel correcto de hormonas sexuales ya que los alimentos pesados y grasos hacen que el cuerpo se sienta más pesado y tarde más en reaccionar frente a un estímulo, lo que puede conllevar a una relación sexual frustrada

4.- Conoce tu cuerpo

Una buena sexualidad es conocer la vía por la que tienes sensaciones, y a eso se le llama cuerpo. Es importante que conozcas tus rincones, tus matices… Observa tu cuerpo sin juzgarlo, solo conócelo y descúbrelo.

Para ello es bueno buscar un rato de tranquilidad, tener un espejo a mano y ponerte a observar todas las partes de tu cuerpo, aceptarlas y, sobretodo, conocer al detalle la zona genital, la más olvidada, la más escondida. No debes tener miedo a revisarla, es parte de ti.

5.- Busca tu propio placer

¿Conoces lo que te gusta? Para sentir placer debes descubrir aquello que te hace sentir. Investiga qué sensaciones tienes, toca distintas partes, busca diferentes maneras de estimularte.

El placer depende de uno mismo, cada una debe encargarse de su placer, ¿sabes conseguir el tuyo? Te animo a que recorras tu cuerpo de la cabeza a los pies y vayas identificando aquellas zonas que te gusta tocar y de qué manera te gusta más acariciarlas.

6.- Acéptate y quiérete

Tu cuerpo, tu excitación, tus fantasías… todo está bien. Deja de juzgarte, de exigirte, y empieza a aceptarte y a quererte. Todo cuerpo es bello, todo deseo es bonito (siempre que se respete a los demás).

Este punto es uno de los más complejos, siempre aparece la exigencia y la idea de que el cuerpo es feo, o podría ser mejor, sobra de aquí o de allí… Para poder llegar a la plena sexualidad primero debe haber una aceptación de quién eres y una autoestima hacia una misma.

7.- Potencia tu yo erótico

Saca la mejor versión de ti misma eróticamente hablando.

Permítete tiempo para fomentar tu deseo, para potenciar tu erotismo. Seguro que dedicas mil minutos a muchísimas cosas, pero pocos instantes a tu bienestar. El erotismo, la sexualidad, es un aspecto básico para tu autoestima.

Busca recursos para conocer ese yo erótico: música que para ti sea sensual, un olor, una ropa interior, una lectura erótica, un vídeo sensual, algo que conecte contigo y te ayude a encontrar esa sensualidad que a veces nos cuesta reconocer.

Es bueno que una misma sepa cómo trabajar su deseo y cómo conectar con su erotismo, porque es la base para empezar a disfrutar de una buena sexualidad.

8.- Disfruta el camino, no hay fin

¿Cuál es el fin? ¿Dónde pretendes llegar? En el sexo lo más importante es el camino, el recorrido, no por llegar al clímax significa mayor placer. Aprende a descubrir los diferentes placeres y a encontrar los matices en cada paso sexual.

Este aspecto acostumbra a ser uno de los más complicados, siempre hay una meta, y ese es un error. El orgasmo no debe ser la finalidad. Intenta conectar con todas las sensaciones y eso te ayudará a cambiar la idea que tienes del sexo y aparecerán muchos matices interesantes para descubrir.

9.- Practicar técnicas de autocontrol emocional

El estrés suele producir una disminución del deseo sexual, la práctica regular de la respiración, la relajación muscular y el mindfulnes o la meditación pueden ayudar a regular las emociones.

10.- Evitar relaciones tóxicas

También en el plano emocional, hay que evitar las relaciones tóxicas. “Toda relación de pareja debe ser una relación entre iguales, consentida por ambas partes, sin presión, chantaje o violencia.

En una relación, el placer, la ternura y los afectos, se comparten. Igualmente, hay que defender el derecho a desvincularse de la otra persona. Es la única forma de ser coherente y de aceptar que el ser humano es libre y responsable

11.- Mejora la información sexual

Es muy importante estar al tanto de las prácticas de riesgo y los métodos a nuestro alcance para evitar esos riegos. Conocer qué es una relación de pareja sana y saber dónde acudir cuando surge algún problema.

La falta de información en torno a la sexualidad y nuestro cuerpo afecta a la salud sexual de las personas. “Hay que mejorar nuestro autoconocimiento y la psicoeducación acerca de los elementos que favorecen el bienestar y el crecimiento erótico y sexual”.

12.- Conocerse

Conocernos como seres sexuadas, conocer nuestro cuerpo, aprender a querernos, valorarnos, gustarnos, y saber expresar nuestra erótica de modo que seamos felices, aceptando todas nuestras peculiaridades.

13.- Comunicarse

Muestra lo que sientes y deseas, déjate llevar. El yo debe ser el centro, no el otro. Céntrate en ti misma, pero sin exigencias. Aprende a mostrarte, a pedir, a ser espontánea, a fluir.

No te pongas en la postura de simplemente ser un ente que ofrece placer al otro/a, no aceptes la idea de ser “la vía” para que el otro o la otra obtenga el placer. 

A mayor comunicación con la pareja, menor riesgo de malos entendidos en el terreno sexual y mayor probabilidad de mejorar la calidad del encuentro erótico. “La comunicación erótica es un potente afrodisiaco y la comunicación relacional y emocional un neutralizador de posibles interferencias en el plano sexual.

14.- Revisa tus creencias

Discute sobre tus creencias y expectativas con respecto al sexo. Analiza si las ideas erróneas, como la idea de que las mujeres se vuelven menos sexuales después de la menopausia, están afectando tu vida sexual o que solo podemos disfrutar de nuestra vida sexual con otra persona.

Recuerda que todo empieza con una misma y no hay nada mas reivindicador que regresar a una misma.

15.- Elimina la vergüenza, no te juzgues

Deja de sentirte mal por lo que hagas, por tu cuerpo, por lo que el otro o la otra espera de ti. Vales mucho y eres increíble, no dudes de ello.

A través de la aceptación y de la autoestima podrás disfrutar de tu sexualidad.

Si te diste cuenta, todo parte de una misma. En este caso hablamos en concreto de tener acciones para tu salud sexual, pienso que lo más importante es saber qué aspectos básicos necesitamos tener claros para poder disfrutar de una sexualidad plena y consciente.

Yazmín Vilchis García, soy psicóloga y sexóloga, desde mi formación académica, humana y laboral, me he enfocado en el desarrollo y acompañamiento emocional, psicológico y sexual integral de las mujeres en diferentes edades. Soy co-fundadora de  “Ahimsa”  dando acompañamiento psicológico y sexológico desde un enfoque y vivencia feminista. Colaboro en diversas organizaciones de la sociedad civil e instituciones en el Estado de Chiapas. Premio Nacional de la Juventud 2013 con la organización Keremetic Ach’Ixetic A.C.

 “Cuando la mente deja de estorbar con sus prejuicios, todo cambia” María Elena Netzahualcoyotzi Gómez

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