Centro Eros Sexual

El parto respetado

Por: Olga Lilia Gómez Sánchez

“UNO DE LOS DERECHOS SEXUALES Y REPRODUCTIVOS QUE DEBEMOS HACER VALER”

Hace 30 años cuando como estudiante de medicina me tocó rotar por el servicio de gineco-obstetricia en un hospital general de zona, me tocó ser testigo de la atención institucionalizada de los partos y cesáreas. Fue ahí donde me tocó escuchar los gritos de dolor de las mujeres pariendo y los gritos de regaño de algunos médicos y enfermeras para hacer callar a éstas mujeres. Frases tan groseras como: “Así hubiera gritado cuando abrió las piernas…” O cuando alguna adolescente llamaba a su mamá le decían: “A poco así le gritabas a tu mamá cuando lo estabas haciendo”
Siendo muy joven esas palabras y actitudes retumbaban en mi cabeza y en mi pecho, quería consolarlas, pero teníamos prohibido expresar cualquier sentimiento. Yo sabía que algo no estaba bien en ese mal trato, pero expresarlo ante los superiores era signo de debilidad y como estudiante no podía hacer nada. Un año más tarde y ya como interna y con el ejemplo de quien ahora es mi compañero de vida aprendí el buen trato hacia las mujeres en esta etapa tan importante de sus vidas que es el trabajo de parto, respetando su cuerpo y permitiéndoles expresar sus emociones.

Años después y ya como profesionistas nos tocó que capacitar a parteras tradicionales y a fin de cuentas quienes terminaron capacitándonos a nosotros fueron ellas, con su dedicación paciencia y respeto, sin prisas sin tanto tacto que edematice la vulva y la vagina, protegiendo el periné para evitar desgarros y episiotomías innecesarias, sin jalonear la placenta para el alumbramiento, sin cortar antes de tiempo el cordón umbilical y sobre todo permitiéndole a la mujer recibir entre sus brazos a su hijo/a.

Años más tarde me tocó estar del otro lado y gracias a que mis partos fueron amorosos me propuse acompañar a las mujeres durante su embarazo y en las consultas prenatales les daba toda la información posible para evitar que siguieran siendo violentadas ya sea durante el parto o durante su lactancia.

Algo de lo que en verdad doy las gracias es que en éste trayecto de mi profesión he visto cómo se han dado algunos cambios y logros para una atención digna de las mujeres durante el embarazo, parto y puerperio. En 1995 en la Norma Oficial Mexicana 007 y todas las recomendaciones y modificaciones posibles hasta tener hoy en día la NOM-007-SSA2-2016 en donde no sólo se dan recomendaciones técnicas sino además se incluyen los siguientes aspectos, por ejemplo: en lo referente a la atención del parto en el punto 5.5.3 “Ninguna persona que preste servicios de ginecología y obstetricia discriminará o ejercerá algún tipo de violencia hacia la mujer en trabajo de parto”. Otro ejemplo es lo relacionado a los tactos vaginales así como la episiotomía o demás maniobras innecesarias para apresurar el parto, ahora ya están tipificadas en dicha norma.

La primera vez que escuché la palabra violencia obstétrica vs parto humanizado comprendí que cuando era estudiante de medicina estaba en lo correcto, sabía que no era normal ni humano que las mujeres fueran violentadas de esa manera. Es por eso que desde ese momento reconozco y agradezco a que quienes, como yo no se quedaron calladas y más aún lucharon hasta que lograron que sus testimonios fueran tomados en cuenta para hacer todas las modificaciones posibles y actualizar las leyes que deben de hacer valer su derecho a un parto digno.

Todavía hoy cuando me invitan a participar con éste tema no faltan médicos que expresan “pero ya saben, ahora ya no les puede decir uno nada porque te demandan” es por eso que seguimos trabajando para que las mujeres en una etapa tan importante para su vida y en una situación tan vulnerable ya no sea maltratada. Y aunque reconozco que ha sido una labor algo difícil no es imposible sobre todo porque se han dado cursos y talleres para que el personal de salud haga a un lado lo aprendido y mejore sus actitudes desde el respeto y el derecho de la mujer durante su parto.

Fundación Esar en la cdmx 55 5613 3899
www.fundacionesar.org (América Latina)

Recuerdo dos momentos en especial y se los quiero compartir:
Había una enfermera que nos decía: cuando un karateca está a punto de romper unas tablas, respira profundo y con todas sus fuerzas grita poniendo toda su energía logra romper esas tablas y todo el público le aplaude… entonces ¿Por qué cuando una mujer está a punto de parir y grita la callan y la regañan? Ahí aprendí que cada mujer es diferente y que lo importante no es tratar bien a la que aprendió que calladita se ve más bonita y regañar o ignorar a la que está gritando más. Solo es cuestión de acompañar a las mujeres a manejar su dolor a respirar y canalizar toda esa energía para que el trabajo de parto sea lo más adecuado posible.

Cuando me tocó a mí que capacitar a médicos y enfermeras en el estado de Querétaro en base a la NOM-047 en relación a la atención de adolescentes no faltó la enfermera que me dijo:” pues todo eso que usted expone suena muy bonito pero ya la quisiera ver asistiendo un parto y que el médico le pidiera gasas y no hubiera nada por el desabasto de material que hay en los hospitales” en ese momento muchos de los asistentes aplaudieron su comentario, por unos segundos me quedé “trabada” pero respiré profundo y solo respondí “me imagino que ha de ser difícil tener carencias en el hospital, pero te puedo asegurar que la misma energía que se gasta en gritarle a la adolescente, es la misma energía que puedes utilizar tomándola de la mano y diciéndole que todo va a estar bien, enseñándola a respirar y a pujar porque recuerda violencia genera más violencia” silencio…

Yo sé que podemos hacer mucho como profesionistas, madres, hermanas como mujeres que luchan por otras mujeres. Me despido dando las gracias por permitir mi aportación para éste tema.

Soy Olga Lilia Gómez Sánchez, médica cirujana egresada de la UNAM, diplomada en Ginecoobstetricia en el Hospital General de México, médica comunitaria de MEXFAM  Fundación Mexicana Para la Planeación Familiar A.C., sexóloga educativa y tallerista. 

3 respuestas

  1. Gracias a ti y todas las que alzaron la voz, tuve la gran oportunidad de conocer acerca del parto humanizado desde inicios de mi embarazo, el cual fue bello desde el inicio y hasta el fin de este, logré tener un parto respetado en la regadera, acompañada de mi compañero y padre de mi hijo y bajo la vigilancia de un doctor y una doula, recibí a mi bebé en cunclillas y sin que nadie metiera mano entre mi bebé y yo, éramos solo los 3 y la vigilancia, mi bebé llegó cuando quiso llegar sin que nada ni nadie intervenga en su llegada, solo lo esperábamos con todo el amor del mundo.
    Gracias por tu ayuda para crear más momentos tan especiales como este!
    Besos y abrazos querida Lili

  2. Felicidades doctora, que buen trabajo y no solo en el texto que habla de algo tan importante y difícil aún mas en su labor diaria, agradezco infinitamente y falta mas.

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